REPRODUCCIÓN AGAPORNIS

En este artículo veremos todos las premisas básicas que debemos tener en cuenta a la hora de críar a estas famosas psitácidas.

El primer paso, aunque parezca muy obvio, es tener un macho y una hembra. A veces en los agapornis es difícil por no decir imposible saber con certeza el sexo.  Incluso puede darse el caso de parejas del mismo sexo que se comportarán como tal y nos pueden confundir, porque si son hembras incluso pondrán huevos.

El único método fiable al 100% es el sexado por ADN. Hay otros métodos como la palpación pélvica que es difícil y no del todo fiable, ya que varía según la edad y el ejemplar, y también el autosexado genético que, si el criador al que se lo compramos es de confianza, será fiable.

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Bien, una vez aclarado este punto, debemos asegurarnos que no son consanguíneos y que tengan al menos un año de vida, además de que saber que están sanos y en forma. También nos aseguraremos de que sean de la misma especie, esto a veces es muy difícil incluso para criadores expertos. Con los rosellicolis, al no tener anillo ocular, nos da la certeza de que ninguna mutación puede provenir de una hibridación (como el ejemplar de la izquierda).

Para criar hay dos opciones: en grupo o voladero, o por parejas en jaulas individuales. La ventaja de esta última es que tenemos un control absoluto sobre los individuos que queremos hacer criar y sabremos a ciencia cierta que pollo es hijo de quienes. Además, el riesgo de mortalidad de los pollos (e incluso de los padres) se reduce considerablemente ya que no hay peleas entre las hembras por los nidos y los pollos no pueden caer desde una gran altura. Pero si nos decantamos por la cría en grupo, debemos saber que hay que poner más nidos que parejas y a ser posible todos a la misma altura. También es recomendable poner más comederos y bebederos, y evitaremos poner ejemplares sueltos.

La mejor época para criar es de mayo a octubre, evitando si es posible las altas temperaturas de pleno verano tan perjudiciales para ellos. Un período de descanso durante el invierno les permitirá recobrar fuerzas y se verá reflejado en la calidad de los pollos. Para ello, le quitaremos el nido en cuanto los polluelos puedan moverse bien fuera de él.

Para juntar a la pareja, meteremos a la hembra en la jaula del macho, y nunca al revés, ya que la hembra podría herir al macho (en ocasiones matarlo) cuando al revés no habrá ningún problema. Es conveniente ponerlos con un separador un par de días para que tengan un contacto previo.

Si se gustan y todo va bien, la hembra invitará al macho a parearse adoptando una postura adecuada; con las alas semiabiertas y la cola levantada.

Una vez puesto el nido, en unos 10 días pondrán el primer huevo, hasta un máximo de 6 normalmente, en días alternos, y le proporcionaremos a la hembra material de nidificación como palmera, papel sin tinta o pelo de cabra. Si queremos ir controlando la nidada, le pondremos un nido con tapa, preferentemente por arriba. Si el nido está en el exterior tendremos que impermeabilizarlo.

A los 23 días aproximadamente empezarán a eclosionar los huevos, aunque depende de cuándo empezara la hembra a incubar, pueden nacer dos pollos a la vez o retrasarse el nacimiento. La incubación normalmente la realiza la hembra, el macho la alimentará y podrá meterse de vez en cuando. En ocasiones se meten los dos a incubar.

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No molestaremos a la nidada en exceso pues podríamos poner en peligro a los polluelos, ya que la madre podría abandonarlos si se siente amenazada. Y si queremos echar un vistazo, lo haremos cuando la madre salga a comer.

Proporcionaremos a nuestros agapornis una alimentación especial que supla este gran esfuerzo, elaborada a base de pasta de cría, brócoli triturado, zanahoria rallada y cus-cus hidratado. Esta mezcla se les puede dar todo el año, pero cuando más la necesitarán será en época de cría. No dejaremos esta mezcla más de un día, limpiando el comedero cada vez que lo cambiemos. Por supuesto seguiremos dándoles frutas y verduras, como todo el año, pero evitaremos las que tengan mucho agua (como la lechuga).

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Si todo va bien, no tenemos que hacer mucho más. Si eres criador y/o quieres llevar un control los anillaremos. Normalmente se anilla al pollo con unos doce días, aunque según lo desarrollado que esté el polluelo lo adelantaremos o atrasaremos. Comprobar los días siguientes que la anilla no se haya salido y que no tenga ninguna herida, pues hay madres que podrán intentar quitársela. La medida de la anilla es 4’5 mm, y debe ser de aluminio u otro metal duro.

A los 40-45 días, los pollos irán saliendo del nido y empezarán a picotear las semillas de sus padres y la pasta de cría. A partir de ese momento, los dejaremos unos 10 días con los padres, hasta asegurarnos de que comen solos, entonces los podremos separar.

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